Gallego / Castellano

La arquitectura: el modo de situar-relacionarse el hombre en el mundo.

Tras siglos de evolución constructiva - destructiva, hace unos años la humanidad se percató de que había llegado el momento de mirar atrás. Nos dimos cuenta de nuestra influencia real en lo que nos rodea. Necesitamos transformar el medio para vivir en el, artificializarlo. Pero hay maneras muy distintas de hacerlo.
Proponemos una mirada diferente hacia el entorno. No desde arriba, con desprecio, pensando que está a nuestro servicio; sino desde el respeto, conocedores de las consecuencias de nuestros actos. Evolucionar del parasitismo a la simbiosis.

Somos conscientes (sobre todo en Galicia), de lo que supusieron los ciclos de expansión inmobiliaria y constructiva-destructiva. En los 60 y 70 se des-ruralizó el campo convirtiendo nuestras pequeñas villas en casi- ciudades deshumanizadas; y recientemente la globalización de la vivienda como bien de inversión supuso el ataque definitivo a nuestro medio.
Tenemos la capacidad para remediarlo: una arquitectura simbiótica e interdependiente, diseñada a la escala del lugar en la que nace; en la que la relación del interior con el exterior se basa en esvanecer los límites hasta hacerlos desaparecer...

El contacto con el mundo exterior

Proponemos reformular la relación con el entorno gracias a las mejoras técnicas en la construcción. La evolución de los materiales industrializados, en estanqueidad y aislamiento, permite alterar los límites del espacio interior y su relación con el exterior: podemos aumentar la superficie transparente sin temer pérdidas térmicas, podemos situarnos al nivel del terreno o por debajo de él sin sufrir humedades...

Invertimos y mezclamos los conceptos arriba-abajo y dentro-fuera no por negación reaccionaria, sino en un proceso evolutivo que nace del saber acumulado: orientación y resguardo, la "solaina", el corral. Un proceso que añade a la topografía siempre cambiante de nuestra tierra la posibilidad de transformación necesaria para un mejor aprovechamiento de sus ventajas: soleamiento, frescura, ventilación o privacidad.

Como un árbol de hoja caduca, que tapa el sol en verano y lo deja pasar en invierno, generamos una riqueza espacial en el exterior y el interior, tendente a la consecución de espacios térmicamente autorregulados favoreciendo el soleamiento en invierno y la ventilación cruzada en verano: aprovechamos las diferencias de temperatura generadas por la variación en la incidencia solar para provocar corrientes naturales de aire.

Escala / impacto ambiental

La imagen del territorio no es una cuestión de estilo: no es cubrir con teja o chapa, ni poner piedra o ladrillo en la fachada, o utilizar color gris o rojo o verde; no es rococó o rústico o high-tech.

Se trata de facilitar la inserción del edificio en el contorno artificial-natural, de alterar su impacto a nuestro antojo, adaptando su dimensionalidad aparente a través de mecanismos inter-dependientes directamente con el lugar.Dispositivos que nacen ya en la primera visita al lugar y que avanzan hacia una imagen amable desde el punto de vista humano-biológico.

Paisajismo antibucólico

Cualquier intervención del hombre en el mundo supone una "artifialización" del medio. Desde la primera fruta recogida, la primera semilla de maíz plantada, el primer ganado recogido; son transformaciones necesarias a nivel natural-biológico.

La imposibilidad del no intervencionismo nos lleva a la necesidad de la relación biótico-paisajística: topografiar la arquitectura mediante la inter-implicación olvidando el camuflaje y aceptando la inevitable huella dejada en el territorio como primer paso para la integración absoluta.

Una nueva materialidad

Una nueva conciencia de interacción biológica. Toma de conciencia de los límites reales de los recursos naturales. Glocalización basada en el pensamiento global y acción local.

Reutiliza-biodegradabilidad material, economía de desplazamiento y de costes de transformación estableciendo un sumatorio de costes energético-ambientales global: r.b+d+t, al que se podría añadir un coeficiente de racionalidad económica general, pero que nunca debería hacer olvidar la ecuación básica.

La técnica nos habla de nuevos materiales:

Madera procedente de explotaciones controladas para prácticamente todos los elementos constructivos del edificio, con nuevos tratamientos que le confieren durabilidad para su uso interior y exterior; aportando ventajas térmicas, acústicas, estéticas y de confortabilidad.

Aislamiento térmico de fibras de lino, cáñamo o lana de oveja; con el tratamiento adecuado, en sustitución de los plásticos no biodegradables habituales. Paneles, perfiles, tuberías y laminados de polietileno de alta o baja densidad, polipropileno, ABS o policarbonato; cualquiera de ellos obtenidos de reciclaje de residuos urbanos.

Sustitución de muchos de los materiales de construcción habituales por otros de menor repercusión ambiental, generalmente materiales naturales: en los aislamientos, revestimientos, pinturas, etc.